12 sept. 2018

LOMO DE ORZA MANCHEGO por Marivi


Hace tiempo mi madre me regaló una orza pequeña para hacer el lomo, las costillas e incluso chorizos y conservarlos como se hacía antiguamente.
Antes, ahora ya no tanto, una vez al año se hacía la matanza del cerdo en los pueblos y una forma de conservar la carne y que durara meses, era haciéndola así, con un tipo de adobo y luego confitarla en aceite y manteca para posteriormente guardarla en una orza de barro cubierto con la mezcla de aceite y manteca.

Rescatando recetas de mi abuela que mi madre tenía por ahí escritas, he encontrado como se hacía. Lo único es que en vez de guardarlo en la orza, lo he preferido guardar en un tarro hermético, por tema de espacio.

Además, como veréis, he hecho muy poca cantidad para probar que tal me sale, antes de volverme loca y hacer una gran cantidad.




INGREDIENTES:

  • Un trozo de lomo entero, sin cortar
  • Una cucharadita de canela
  • Una cucharadita de pimienta molida
  • Una cucharada de pimentón
  • Sal
  • 4 ajos picados finos o machacados
  • 1 vaso pequeño de vino blanco
  • 7 clavos
  • 1 cucharada de orégano
  • Aceite de oliva
  • 1 tarrina de manteca de cerdo
PREPARACIÓN:

En una fuente ponemos todos las especias junto con el vino, y removemos bien. 



Cortamos el lomo en filetes ni muy gordos ni muy finos, sin llegar al final de la pieza, y con el adobo lo vamos metiendo por todas partes y por entre medias de los filetes. 


Lo tapamos y lo dejamos en la nevera, mínimo 24 horas, dándole la vuelta de vez en cuando, para que coja el adobo por todas partes.

......Al día siguiente, lo sacamos, terminamos de partirlo y secamos los filetes con un poco de papel de cocina.  

En una sartén ponemos la manteca y terminamos con el aceite de oliva. Lo suficiente para que cubra perfectamente los filetes.

Los vamos confitando a fuego medio/bajo, despacito, sin prisas. No tienen que dorarse, solo hacerse bien por dentro. Por eso es importante controlar la temperatura.


Según los vayamos sacando, los vamos poniendo en un tarro hermético o en una orza de barro.


Cuando terminemos de hacerlos, vertemos el aceite en el tarro, y lo dejamos abierto hasta que se enfríe. Una vez frío lo podemos tapar y estará listo para guardar y comer cuando queramos. Tan solo habrá de darle un pequeño calentón o si no está en la nevera, comerlo a temperatura ambiente.



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